jueves 3 de diciembre de 2009

La Comunidad Subjetiva



Lo que las antiguas enseñanzas llamaban Misterios, serán revelados inevitablemente a partir de la ciencia y los nuevos avances en la convivencia humana. La nueva comunidad tendrá como objetivo preparar el terreno para que los avances del espíritu, descritos desde hace siglos por las antiguas tradiciones, vengan reglamentados y explicados de mano de la ciencia espiritualizada. La síntesis de esta idea sólo es comprensible en la síntesis humana, es decir, en la suma de todas y cada una de las individualidades que la componen. Es por ello que el término comunidad tendrá que ser parejo a todo nuevo avance y será reforzado como propuesta y definición.

Llevábamos toda la semana hablando sobre vibraciones, sobre la Ley de Atracción, sobre el Propósito, Misión o Intención en la vida. Asistí a una buena conferencia en la que se explicaba todo esto tras estar más de una semana pensando en el mundo de los principios de todo cuanto existe. Sin duda, las sincronías son poderosas. Todo obedece al mundo de las Causas sin que apenas podamos percibir un ápice de su sabiduría. Es así como el sueño de todo humano es descifrar sus fuentes, sus códigos, sus mensajes... Sin embargo, la pregunta corre aún en el aire de muchos: ¿tiene acaso la materia un objetivo u propósito? Los científicos tienden a ver a la misma como una tumba abierta en el universo, un punto que una vez explosionó y anda a la deriva sin ningún tipo de intención aparente.

Tras años analizando al nuevo movimiento de comunidades utópicas, me preguntaba de donde surge esa necesidad de retorno hacia lo que debería ser obvio: el sentimiento, objetivo y subjetivo, de la unidad común, la unidad holística de la experiencia psíquica consciente. Es lo que Bohm denominó insight, percepción directa o contemplación consciente. Al igual que los científicos a la hora de examinar la materia, podríamos pensar que la humanidad en su conjunto es la suma de un caos sin propósito y sin objeto común. Un magma cultural que se apresura a la convivencia por pura conveniencia. Pero la naturaleza provoca procesos universales, leyes que parecen querer ordenar todo el caos aparente. Y lo mismo ocurre, por mucho que les pese a los científicos sociales, al conjunto de la humanidad y a su consciencia cósmica, es decir, aquella unidad más allá de la mente individual. Desde un punto de vista esotérico, si se me permite esta palabra, existe una unidad común, un sentimiento de unidad y una intranquila persecución hacia un objetivo común. ¿Cuál es la intención como unidad esencial, como raza humana, como entidad subjetiva y unida por un campo cuántico de consciencia?

En el marco de la objetividad, parece claro que nos reunimos en comunidades de diferentes tamaños y cualidades, algunas agresivas, otras compasivas y la mayoría, entendemos, que atractivas. La pareja atómica es el fenómeno contemporáneo que pretende el experimento de poner en común una vida, unas experiencias, un patrimonio íntimo. El concepto de familia, cambiante en nuestros días, pretende aferrarse a las viejas formas. Tenemos además la comunidad de barrio, de aldea, de pueblo, de ciudad, de estado, de nación, incluso para algunos de continente o más allá de la prioridad cercana, la comunidad de sentirnos miembros de un planeta a la deriva o inclusive hermanos cósmicos que llegamos en pateras siderales a este rincón perdido del omniverso. Esa parece ser, inevitablemente, la esencia de sentirnos, a pesar de nuestra infinita soledad, miembros de un grupo.

Sin duda, todo forma parte de una misma comunidad, de un mismo grupo subjetivo que se interconecta y trabaja para un mismo “propósito”. La Intención que nos une, una intención subjetiva y real, se plasma en los pequeños detalles de la vida. Una humanidad común necesita de un proyecto común. La unidad psíquica, la unidad espiritual, emocional. Siento esa unidad cuando viajamos, cuando estamos en peligro y de repente aparece esa solidaridad orgánica que pretende echarnos una mano. La comunidad que viene se asentará bajo la base solidaria, una base humana y cósmica, una unión sideral de consciencias despiertas…

miércoles 2 de diciembre de 2009

La Casta Política




El chollo de la casta política en España. Con el mismo título del libro que el año pasado conmocionó Italia, el periodista Daniel Montero publica «La Casta». Recoge, sin piedad, en 280 páginas, los privilegios de los profesionales de la política, en un momento muy delicado por el escándalo social del caso Gürtel.

Leire Pajín y Rodrigo Rato, dos de los miembros de "La Casta" con ingresos millonarios. El hinduismo considera que los seres humanos fueron creados con distintas partes de una divinidad llamada Brahma. Los sacerdotes salieron de su boca. Los comerciantes, de sus caderas. Los esclavos, de sus pies. Y los políticos, de los hombros de la deidad junto con los guerreros. Esta leyenda -descrita en un texto del siglo III a.C. llamado Las leyes de Manu- es la base del sistema de castas que impera en la India. Allí, la pertenencia a una casta define el estatus social del individuo, sus posibilidades de trabajo e incluso con quién se tiene que casar. Y no es posible ascender en la escala social. Sólo los nacidos en las castas superiores pueden disfrutar de los mejores privilegios.Veinticinco siglos después, la analogía sigue viva para entender el funcionamiento de la clase política española: un grupo cerrado, homogéneo y donde los herederos tienen mucho camino recorrido. Basta ojear por los despachos de europarlamentarios españoles en Estrasburgo para encontrar pruebas genealógicas: un hijo de Alfonso Guerra, un cuñado de Aznar... Sí, ahora son hijos, sobrinos, nietos o conocidos de los históricos del PP y del PSOE los que hacen de escuderos de la casta en Europa. El Parlamento Europeo ha pasado de cementerio de elefantes a campo de entrenamiento. Las oficinas del hemiciclo son ahora un lugar donde los herederos del trono electoral, forjan contactos y curten sus espuelas. Son La Casta.Con el mismo título que el libro que el año pasado conmocionó la vida política italiana, sacando los colores a quienes viven de la cosa pública, el periodista Daniel Montero mete el bisturí en el patio local. Tampoco huele bien aquí. En las 286 páginas de La Casta. El increíble chollo de ser político en España, a la venta el próximo día 20 (Ed. La Esfera de los Libros), Montero lanza cortantes preguntas (¿Qué futuro tiene un país donde las casi 80.000 personas que forman la clase política están envueltas en un velo informativo sobre el despilfarro de sus privilegios?) y ofrece respuestas y datos precisos. Gürtel es sólo un epígrafe en esta crispante historia.1.- Con lo que gana Rajoy en un mes, una pensionista con cuatro hijos vive durante dos años y medio.
2.- Tal es el descontrol, que en España no hay ni una sola institución que conozca cuántos políticos cobran del Estado.
3.- Un español tiene una pensión máxima de 32.000 euros anuales, pero los políticos tienen derecho a pensiones vitalicias muy superiores. 74.000 euros en el caso de los primeros espadas de La Casta. Además estas pensiones no son incompatibles con otros sueldos de la Administración o con otras actividades económicas. Un diputado o senador tiene que estar sólo siete años en el cargo para optar a la pensión máxima (32.000 euros), mientras que un trabajador autónomo o por cuenta ajena necesita 35 años cotizados.
4.- La retención de las nóminas de diputados y senadores es sólo del 4,5%.
5.- ¿Sabía usted que paga de su bolsillo las multas que la DGT impone a los políticos? ¿Y que además las paga con recargo?
6.- ¿Viajes innecesarios? Una comisión del Congreso pide permiso para que 60 diputados viajen cuatro días a Canarias a estudiar el cultivo del plátano.
7.- Zapatero es el único presidente de la UE que carga sus gastos vacacionales a los presupuestos estatales. Viaja con 100 personas durante tres semanas.

martes 1 de diciembre de 2009

El que sabe escuchar...


Me envía el amigo JL este hermoso dibujo que tantos recuerdos me trae. Recuerdos de viajes, de aventuras, de encuentros, de sonrisas. Ayer noche llegué y había un vacío intenso en la casa. Se podía respirar e incluso cortar con el filo de una navaja. Hace unos meses se marcharon a otro plano mis animales, también los amores, y este fin de semana, con cierta nocturnidad y alevosía, como a mí me gusta, también "el inquilino", como llamaba cariñosamente a JA. No dejó una nota de despedida, ni un adiós, o un hasta luego. Ni siquiera un abrazo preñado de complicidad. Es curioso porque he hecho lo mismo veces infinitas. Nunca me gustaron las despedidas, así que todo está bien. Todo vacío para que de nuevo se vuelva a llenar de nuevas cosas... Vacuidad absoluta, puro zen, puro budismo...
Tras el partido del siglo nos fuimos de Barcelona a Castellón, donde pasamos la noche en casa del viejo amigo E. De allí fuimos a Madrid donde teníamos una reunión editorial en casa de MC. Comimos con Nwanda el cual se iba al día siguiente a Colombia y pasamos la tarde con MC y MF, con el cual diseñamos las ideas de un nuevo proyecto que pronto saldrá a la luz. Tras la reunión, salimos ya de noche hasta llegar de madrugá a La Montaña. Y llegó el otoño por fin, y el frío... qué frío más bueno... habrá que concentrarse para no pasar exceso del mismo o para que los reyes nos regalen la chimenea que le falta al salón... Sea como sea, y como todo lo que está vacío tiende a llenarse, el calor brotará de nuevo y el sonido de Brahma llenará y proveerá de energía todo cuanto sea necesario... Amén de que así sea, sigamos caminando...

lunes 30 de noviembre de 2009

Desde Araya, Castellón

Milenarismo


Ha existido a lo largo de la historia el temor al fin del mundo. Ya en tiempos de la Biblia se hablaba del fin de los tiempos como algo inminente y el Apocalipsis parecía la profecía definitiva. Luego llegaron Nostradamus que puso fecha al mismo: 1999. El año mil dio nombre a un movimiento que se denominó milenarismo, es decir, el temor a un fin del mundo lleno de catástrofes y calamidades. Y este nombre dio paso a los movimientos milenaristas, grupos de personas que se congregan bajo el temor de una idea común: el fin de todo lo conocido. Dado el fracaso de lo que ocurrió en el año mil y en 1999, una nueva fecha aparece en el horizonte: 2012. Esta fecha coincide con el fin del calendario maya, el Tzolkin. Pero en el 2012 no ocurrirá nada, a pesar de la pésima escenificación que se hace en la película con el mismo nombre. Infundir miedo en tiempos de crisis es una buena táctica de marketing para que pensemos en brujas y no en economía. Aún así hay que estar alertas, porque si seguimos con esto que llamamos "desarrollo" y "crecimiento" el fin del mundo será inevitable. Tal vez ese temor esté impreso en nuestro ADN por algo que ocurrió en el pasado o por algo que deberá ocurrir... Quién sabe...


(Foto: El verdadero fin del mundo ocurre todos los días a nuestro alrededor. En Etiopía los niños mueren de hambre y sed a cada instante. Octubre de 2009).

domingo 29 de noviembre de 2009

En Barcelona viendo er furbor

El Barça-Madrid siempre puede ser una excusa para ver viejos amigos,
incluso si no te gusta er furbor...

Piratas somalies: otra versión

EN LA SABANA HABÍA PAYASOS


Es cierto que no fuimos al África de cacería o de safari, a pesar de que en el pequeño poblado de Germana nos recibieron niños con lanzas que cuidaban al ganado. Mirando esas puntiagudas astas que utilizaban especialmente para espantar e intimidar a las hienas, me acordé de mis amigos que malgastan su dinero y su tiempo en matar seres vivos mientras allí una lechuga puede salvar una vida. A la vez que miraba los pies descalzados de esos niños y su piel arrugada y teñida de un polvo incrustado en la epidermis sentí pena por los cazadores, por el occidental tirano que perdió el rumbo de sus vidas y que viaja a ese continente a la búsqueda de mayores presas. En el aeropuerto o en los restaurantes de lujo de uno de los países más pobres del mundo podían verse a occidentales déspotas, que no tenían el menor pudor a la hora de tratar a esas gentes como auténticos esclavos o animales. Pude ver y sentir como el occidental se pudre en sus adentros por falta de humanidad y sensibilidad. Eran puro reflejo de lo que somos aquí en occidente. Insensibles, inhumanos, alejados de todo sentido de existencia. En la falsa en la que vivimos nos protegemos de nuestros excesos a base de ignorancia. Podemos ir de safari tranquilamente ignorando que en el poblado que acoge nuestras armas los niños van descalzos y mueren de hambre. Y en cierta forma, cuando llegamos a Germana vestidos de payaso me sentí cazador, estúpido occidental que llegaba a un lugar extremo sin entender nada de lo que allí verdaderamente ocurría. Es cierto que los niños rieron con nosotros, nos abrazaron, nos cogieron de la mano. Pero nunca sabremos qué ocurrió cuando nos marchamos de allí.

Y es así como Etiopía se muestra como un lugar lleno de contradicciones. El occidental pretende llenar con su gen maldito todo rincón virgen. La plaga que transmite va tomando forma. El asfalto, el lujo, la miseria interna se instala poco a poco en un país que nació puro y sencillo. Podía ver en el afán por construir edificios cuadrados, plagados de asfalto y porquería como el gen maldito se había instalado inevitablemente. Fuera de la gran ciudad, las casas son redondas, sencillas. Hubiera bastado que alguien respetara ese hermoso estilo arquitectónico, primigenio, adaptando alguna modernidad a sus recintos.

Pero allí estaban los niños-ángeles para transformar nuestras vidas y recordarnos la urgencia del vivir. En el poblado abracé a uno de ellos que parecía frágil y que posiblemente, por el tamaño de su estómago y la tristeza de su mirada, estaba a punto de marcharse. Me quedé mirándolo durante un instante. Moriría de hambre crónica, de sed, posiblemente por no haber podido aguantar una estación seca terrible y no tener tiempo de recuperarse en la estación de lluvias. Posiblemente, mientras escribo estas letras, ese angelito esté ya en su cielo, acompañado de la tristeza por todo lo que vio en la Tierra. Habrá hecho su informe celestial con una gran post data a sus arcángeles jefes: “No hay nada que hacer”. Ese ángel que vino a explorar por un instante todo lo que ocurre aquí abajo se llevó la decepción de la raza humana.

Cuando nos vio aparecer en mitad de la sabana vestidos de payaso quizás pensó que veníamos de otro planeta. Cuando nadie nos vio le acerqué una nariz roja y le susurré al oído: “Es para el cielo”. Quién sabe, quizás se llevó la nariz allá arriba. Quizás la post data fuera otra. Algo así como… “Aún queda esperanza”.

Y es que la esperanza es amar. Amar desde el alma. Estar en posesión de una infinita felicidad, de una alegría extrema, de un sentido de permanencia en un cosmos infinito. No deseas más que disfrutar de los anhelos de sentirte vivo, de acariciar el rostro sin voz de ese silencio que penetra profundo en las entrañas. Recuerdo cuando miraba al absoluto, cuando penetraba con una sonrisa la voz quebrada de cualquier momento, de cualquiera de esos niños descalzos, mal vestidos con ropas que nunca se cambiaban porque esas eran su única posesión. En la sabana había niños que nos seguían al paso del coche. Corrían metros y metros con tal de sentir el tacto suave de una mirada. Conspirábamos juntando nuestras manos sin temor a nada. Sentía su calor, su llanto interno, su fragilidad. Había algo en ese tacto que nos llenaba de humanidad. Un amor desde el alma, de igual a igual, lleno de frescura y fortaleza. Había en ese sencillo acto de amor una comunicación de seres infinitos, ilimitados. Había una enseñanza implícita sin prejuicios, sin penas, sin llantos, sin fugaces excusas o exigencias. Había una respiración común, una unión sin límites, un abrazo sentido y estrecho... Quería tanto ser alma... alma de payaso en la sabana, libre y anclado en un tiempo único, en un momento único. Los niños siguen allí, pero el payaso occidental quedó presente. No quería marcharse e hizo un pacto con el universo: sonrisas a cambio de eternidad y presencia. Ojala los niños sigan cantando sus canciones…

sábado 28 de noviembre de 2009

Desde Lérida

El rito y la leyenda se conservan generación a generación gracias a
la tradición oral y la transmisión simbólica...

Extraterrestres



Zarzuela de la Sierra, a 15 de enero de 2007.
Estimado Ignacio,
Estaba releyendo tu carta transufológica al tal Moisés Garrido y no he podido más que pensar un instante profundo sobre la Elusividad Cósmica. Esa palabra es clave para entender un fenómeno que pocos perciben desde los misterios angostos del alma: ¿de donde surge tanta criatura humana en los últimos cincuenta años? Si hacemos cuentas de la vieja, los cálculos me fallan, porque dime, ¿de qué clase de sala de espera han salido tantas almas de repente y a la vez? Sin duda algo grande ocurre en la Tierra para clamar tanta atención. Algo gordo que llama la atención no sólo a nuestros vecinos galácticos más próximos, sino a todo buen vecino lejano que deambula y subyace por toda la magistral galaxia.
Ahí está la clave amigo: elusividad cósmica. Los marcianitos verdes somos tú y yo, y todos aquellos avatares venidos desde la profundidad del cosmos para encarnarse en esta hermosa Gaia de vida perenne que reclama un cambio asombroso. Dicen los de la Convergencia Armónica que ese cambio, vibracional, se entiende, acaecerá sobre el 2012. En este universo que se perfila como un Proceso, tal y como era descrito de forma asombrosa a los hijos de la Ballena, no puede ser de otra manera. Estamos aquí tan juntos y revueltos porque hemos venido de los confines de la galaxia a probar suerte en esta selectividad cósmica. Ignacio será de Orión y Javier de Sirio, por decir algo, y todos los extraterrestres que estamos invadiendo la Tierra sentimos y percibimos que así es, porque así debe ser. Formamos parte de un Plan increíble, de un Propósito que se escapa a nuestras inquietudes, el Propósito que los Maestros conocen y sirven, como dicen algunos. De ahí nuestra increíble creencia y fijación en lo que reluce más allá de nuestra atmósfera, porque el mundo ufológico exterior no es más que un reflejo de nuestra naturaleza extraterrestre. Somos nosotros, amigos, los que formamos parte de esa cuadrilla cortafuegos que venimos para auxiliar a esta intramunda humanidad. Es la hora, según el Rolex cósmico, de saber quienes somos, de donde venimos y hacia donde vamos.
¿Acaso tú mismo no te has sentido completamente extraterrestre alguna vez? ¿Nos ha mirado con nostalgia ese cielo estrellado sin saber de dónde surgía esa melancolía y aflicción? No somos contactados amigos, somos nosotros los que contactamos con la humanidad para darles y ofrecerles la nueva buena. Formamos parte de la avanzadilla, de esos que aplanan el terreno para que las grandes almas puedan caminar libres por los caminos trazados.

Por lo demás, quedo a tu servicio y disposición. Un abrazo sentido de este menda extraterrestre.
(Foto: Ignacio Darnaude Rojas-Marcos, autor de "Elusividad Cósmica", Editorial Nous. http://www.ignaciodarnaude.com/ )