domingo, 28 de diciembre de 2008

Educación vs ejércitos


Existen más de 25 países sin ejército en todo el mundo. Seguramente, esos países invertirán la totalidad del presupuesto de armamento y seguridad en educación y sanidad. Una persona educada y sana no tiene necesidad de entrar a tu casa a robar, delinquir o matar. Si bien hay excepciones, como en toda jungla, lo humano puede comportarse de forma digna ante condiciones dignas. De eso trata la utopía. Ya Tomás Moro lo describía de forma magnifica en su libro Utopía. El problema es que nadie ha tomado la iniciativa porque nadie es capaz de trasgredir los valores antiguos por nuevos valores que ayuden a humanizar el mundo. ¿Podemos imaginar que Israel, en vez de agredir a su enemigo, le ayuda a construir su futuro? Eso resulta imposible porque toda una generación, desde tiempos inmemoriales, ha sido educada en los valores de la defensa y el ataque, de la violencia y el egoísmo. La utopía puede ser conseguida, como ya lo es en esos países pacíficos que han optado por reinvertir sus virtudes en formar ciudadanos, y no animales.
(Foto: Cambio de guardia en la corte danesa custodiado por la policía. ¿Cuanto gasta un estado en estos artificios? Surrealista imagen. Copenhague, diciembre de 2008)

sábado, 27 de diciembre de 2008

Ejércitos...


Ayer me quedé contemplando atónito unas maniobras de disciplina militar en un acuartelamiento al aire libre. Sinceramente, la disciplina militar, más propia de la edad media que de nuestros tiempos modernos, me parece de lo más retrógrado que pueda existir. Ya no por el fin en sí misma, que repercute en la defensa o el ataque de un país a otro, sino en los medios que para ello emplea. Además, lo triste es pensar que la mitad de los recursos de un país se destinan, entre pitos y flautas, a la defensa. Me imaginaba si esos recursos se destinaran a investigación científica y tecnológica, o a educación, o a sanidad, o cualquier otro medio con más razón de ser... Me imaginaba, claro, que eso sólo sería posible en un mundo de humanos, y no de animales gregarios que se empeñan en defender territorios y naciones como si aún viviéramos en tiempos donde había que defender fronteras y castillos. Cuando era adolescente me hice insumiso al servicio militar y estuve cuatro años en caza y captura con pena de prisión de dos años si llegaban a enjuiciarme. Por suerte no ocurrió y el movimiento pacifista de aquel entonces consiguió un pequeño objetivo: suprimir el servicio militar obligatorio. Quizás ese pacifismo de antaño debería volver a reivindicar otra utopía más: suprimir el ejército, o como mínimo, transformarlo en algo más útil para la sociedad. ¿Para qué marcar el paso, cabeza firme, mano al alza y escopeta apuntando en pleno siglo XXI? Hay cosas que me cuestan digerir...

(Foto: Aprendiendo pasos marciales en Copenhague, diciembre de 2008)

viernes, 26 de diciembre de 2008

La Utopía de Jacques Fresco

A ti la dama, mi audaz melancolía...


“Porque sueño no lo estoy. Porque sueño, sueño. Porque me abandono por las noches a mis sueños antes de que me deje el día. Porque no amo. Porque me asusta amar. Ya no sueño. Ya no sueño. A ti la dama, la audaz melancolía, que con grito solitario hiendes mis carnes ofreciéndolas al tedio. Tú que atormentas mis noches cuando no sé qué camino de mi vida tomar… te he pagado cien veces mi deuda. De las brasas del ensueño sólo me quedan las cenizas de la mentira, que tú misma, me habías obligado a oír. Y la blanca plenitud, no era como el viejo interludio y sí una morena de finos tobillos que me clavó la pena de un pecho punzante en el que creí, y que no me dejó más que el remordimiento de haber visto nacer la luz sobre mi soledad.” Este texto extraído de la película Leolo (1992) describe a la perfección la sensación que causa contemplar el arquetipo por excelencia de Copenhague, su sirena solitaria mirando melancólica al mar... Esa diosa que según la leyenda, renunció a su inmortalidad por el amor a un pescador, convirtiendo su alma en cuerpo de mujer. Sin embargo, en su mirada triste, se observa una blanca plenitud ahogada por el temor de lanzarse al mar en busca del amor... De ahí su mirada melancólica, plagada de abismos y de adióses de hace tiempo... Porque le asusta amar, el pescador, el viajero solitario que surca cualquier mar en búsqueda de la sirena se abandona a las noches y a los sueños... A ti la dama... la audaz melancolía...
(Foto: La Sirenita de Copenhague, o la Pequeña Señora del Mar, Den Lille Havfrue, diciembre de 2008)

jueves, 25 de diciembre de 2008

El cielo cubrirá a quién carezca de sepultura




La Navidad se ha institucionalizado. Ya no forma parte de ninguna práctica mágica o ritualística que surgiera de forma espontánea entre las “communitas” de tiempos lejanos. Las instituciones pretenden el control del individuo y la sociedad y por eso asumen como suya cualquier práctica que pueda escapar a su campo de actuación. De ahí que la Navidad y todo su significado profundo se haya mercantilizado y adoptado como un dogma basado en la costumbre y no en el sentido. El objetivo es marcar unas pautas, especialmente de consumo, para aprovechar los símbolos de antaño y crear así una oportunidad más de negocio. La masa, sin criterio propio y dispuesta a seguir el dogma, se aleja de la esencia, del mensaje original, añadiendo hipocresía a unas fiestas rotas y huecas. El mensaje de amor y de paz, del nacimiento de la luz en la cueva del corazón, la magia del ritual solsticial, los símbolos que nuestros antepasados heredaron de sus antepasados para perpetuar el conocimiento intuitivo de las cosas se ha perdido o se pervertido. La sociedad ha roto con sus valores y ha perdido el rumbo, el sentido de las cosas. Se ha alejado de la advertencia cósmica de que todo es perecedero excepto aquello por lo que somos capaces de mejorar, de crecer, de soñar. Impregnados de mentiras e ilusión, de hipocresía y perversión, hoy es Nochebuena y mañana Navidad. Así, felices fiestas, y dulces sueños…



(Foto: Cielo gris en una calle cualquiera de Christiania, Copenhague, diciembre de 2008)

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Christiania


Aunque el nombre podría conducirnos a una interpretación errónea del lugar, no se trata, por ser día de Nochebuena, de una comunidad cristiana, sino de una comunidad alternativa nacida en lo que fuera un terreno militar en la misma ciudad de Copenhague. El amigo Thomas, de forma amable y generosa, ha hecho de maestro de ceremonias y me ha guiado por este singular barrio, mitad comunidad alternativa mitad refugio de la bohemia del lugar. Sentía mucha curiosidad, debido a mi tesis, por conocer el sitio. Setecientas personas viviendo de forma especial, demandando al mundo una forma diferente de relacionarse y entender la vida. Todas las comunidades respiran algo propio, algo que las hace únicas. Y Christiania tiene esa seña de identidad que en invierno parece disimularse por la ausencia de vida en sus calles, pero que encierra en su espíritu un verbo especial. Quedo agradecido a Thomas por su tiempo y por sus explicaciones y quedamos emplazados a nuevos encuentros en tierras del sur, allí donde el sol parece que ilumina con más fuerza.
(Foto: en la entrada principal de Christiania, 24 de diciembre de 2008)

lunes, 22 de diciembre de 2008

Desde Copenhague...


Fue un viaje largo pero se me hizo corto. No hubo ningún problema, ningún accidente. El primer día atravesé toda Francia y prácticamente toda Alemania a buen ritmo, sin acelerones. Dormí de un tirón en el coche es misma noche ocho horas seguidas, a pesar del frío, en algún lugar del norte de Alemania. Pensé que llegaría el domingo a Dinamarca pero el sábado por la mañana ya estaba cruzando todo el pequeño país. Al mediodía ya estaba en mi destino. Estoy instalado en el barrio de Ama, un lugar tranquilo muy cerca del famoso barrio de Cristiania y del mismo centro. Ayer tuve tiempo de pasear y poder ver, a pesar de la lluvia que no cesa y el frío intenso algo de la ciudad. Me resultó extraño ver a la gente divertirse en el Tivoli, un parque de atracciones que funciona a pleno rendimiento con frío y lluvia incluidas. La lluvia fina está mimetizada en el paisaje y las gentes lo asumen con toda normalidad. Pocos llevan paraguas y muchos viajan en bicicleta o se suben a la noria y la montaña rusa del Tivoli a pesar de la lluvia. Curioso es ver que existe una importante colonia de inuits, habitantes procedentes de Groenlandia, territorio danés cuya extensión, curiosamente es mayor que la de la propia Dinamarca.
(Foto: Una calle cualquiera de Copenhague, o de Kobenhavn, en danés, diciembre de 2008)

jueves, 18 de diciembre de 2008

El Viaje del Tejedor de Sueños...


Mañana temprano empezará un largo viaje hacia tierras del norte... El norte de cualquier norte, pero especialmente, como punto geográfico, específico, señalaría más exactamente hacia el norte del centro del laberinto. Porque cuando uno descubre su norte y decide caminar hacia él, sólo le queda un camino, un pretexto para lanzarse a la aventura: dar el primer paso. Así empiezan los grandes viajes, hacia fuera y hacia dentro y así empieza a desenrredarse los entresijos de la vida. Y en el laberinto en el que nos movemos, en ese centro difícil de conseguir y encontrar, siempre hay una brújula interior que nos señala nuestro norte, o nuestro sur, si vivimos en otro hemisferio que no sea el nuestro. Y la aguja magnética siempre señala con fuerza el mismo rumbo, la misma dirección.
Y en este primer paso decisivo ha tenido mucho que ver el Tejedor de Sueños... así fue bautizado de forma hermosa aquel que dirige las riendas... Porque de eso se trata, hacer de los sueños cosas palpables, tangibles, reales... tejerlos poco a poco para que pueda consumirse en el mundo ficticio de la realidad... Me marcho... habrá un silencio necesario... viajo en coche, como a mí me gusta, atravesando infinitas carreteras que nunca terminan... Esta vez no serán más de tres mil kilómetros de viaje submarino... Me marcho pero volveré para el solsticio de invierno... Que así sea...
(Fotos: Viaje a Escocia en febrero de 2007, siguiendo las indicaciones del Tejedor...)

miércoles, 17 de diciembre de 2008

CARPE DIEM...


Vivir el momento tiene mucho significado con lo que hablamos ayer sobre el conocerse a uno mismo, ese Nosce te ipsum, escrito a la entrada del Templo de Delfos como advertencia del verdadero camino hacia la realización. Esa experiencia tiene mucho que ver con nuestra consciencia limitada, parcelada, limitada, que fragmenta la realidad desperdiciando con ello la vivencia real de la existencia. De ahí que seamos esclavos de nuestra propia parcelación vital y sea difícil liberarnos de nuestro peor enemigo: nosotros mismos. Por eso la profundidad de la expresión Carpe Diem. La vivencia del momento, el instante único, el camino del eterno ahora... o del eterno retorno, como diría Eliade.
Estos días son trascendentes en ese sentido... Siento como cada paso tiene un significado, cada segundo es un momento único e irrepetible... Estar con amigos, compartir un momento, un instante, rodeado de seres queridos, de familia, de personas que siempre han estado ahí en lo bueno y en lo malo... Cada palabra, cada gesto ha preñado el instante de forma eterna. Nada podía alejarse, nada podía quedar lejano porque todo era atrapado en la memoria de la emoción.

Mañana es mi último día en Barcelona... El viernes, empieza un nuevo viaje... un viaje hacia el encuentro y el reencuentro... un viaje hacia el Momento... Iré en coche... dos o tres días campeando tempestades y peligros... Espero que todo vaya bien... confío en que todo irá bien...



(Foto: Momento único e irrepetible en la Baja Sajonia, norte de Alemania, mayo de 2008)

martes, 16 de diciembre de 2008

NOSCE TE IPSUM


No nos conocemos a nosotros mismos, nosotros los conocedores, nos decía Nietzsche. Realmente resulta lo más difícil de todo. Vagamos por la vida de forma inconsciente, actuando de manera ciega e instintiva y engañados, como nos decía Jung, por las ilusiones exteriores. Sólo en la noche, en la oscuridad, la sombra no existe, por eso, el conocerse a sí mismo requiere de un proceso de vaciado, de sepultura, de muerte, de oscuridad. En todos los ritos iniciáticos se representa simbólicamente este proceso de muerte y resurrección. Sólo cuando te aproximas a un vacío interno, a un desprendimiento de lo que eres, de las experiencias vividas, sentidas y pensadas, sólo cuando eso ocurre, es posible aspirar a la consciencia y al conocimiento y fluir con la experiencia del momento único. Uno no llega a la "iluminación", nos dice Jung, imaginando figuras de luz, sino haciendo consciente la oscuridad. Y de ahí, una vez penetrada, la necesidad de luz interior.

Nuestros conflictos internos, nuestros dramas personales se reproducirán una y otra vez hasta que seamos capaces de penetrar dentro de nosotros. Ahí reside el problema, ya que la mayoría de nosotros vivimos en el plano de la inconsciencia y nos resulta difícil penetrar a un plano más satisfactorio. Lo externo nos resulta suficiente, a pesar de las guerras que sufrimos ante nuestras propias frustraciones. Hay gente que no entiende en absoluto nada sobre sí mismos y repiten una y otra vez los mismos patrones erráticos, las mismas carencias, las mismas insatisfacciones. Hay personas que vivimos sin conocer nuestro estado actual. Realmente, ante la carencia de conocimiento interno, nos volvemos expertos en proyectar fuera de nosotros mismos nuestras incongruencias, y por norma, ante nuestro espejo que es el otro que tenemos en frente. Y cargamos sobre él toda nuestra violencia y desdicha. Siempre nos alejamos de la idea de que lo que está mal en el mundo está mal en nosotros mismos, culpando siempre al otro o a lo otro de nuestras carencias. ¿Qué somos? ¿Quienes somos? ¿Qué papel representamos, cuales son nuestros roles, nuestras máscaras? Nosce te ipsum...


(Ilustración: Contempladora, de Emilio Maldomado)

lunes, 15 de diciembre de 2008

Cuando Hitler robó el conejo rosa


Fue en la adolescencia cuando leí el libro autobiográfico de Judith Kerr sobre Anna, una niña judeo alemana a la que en la Segunda Guerra mundial le arrebatan su infancia. Toda su familia tuvo que exiliarse por diferentes países y desde que leí emocionado aquellas páginas, siempre deseé viajar a los lugares que ella describía, especialmente Zurich, en Suiza. Ya he visitado en varias ocasiones esa ciudad, la última vez en febrero de este mismo año, y siempre siento cierta nostalgia ante el recuerdo de lo vivido con la lectura de aquel libro.
Ayer me aproximo, siendo mi hermano el maestro de ceremonias, a otro escenario de la Segunda Guerra Mundial. Esta vez nos abrimos paso en el fragor del combate en la campaña de asalto de Normandia. Según los creadores de este videojuego, ofrece la experiencia de combate más dinámica e intensa jamás creada. Lo que más me llamó la atención de la experiencia, nueva para mí, fue el poder jugar en línea con un ejercito de 24 jugadores, adolescentes todos, supongo, que arremetían contra mí y mi hermano en un juego que consistía en aniquilar al otro, sin importar si el otro era judío, nazi, aliado, del eje... En una guerra de todo vale, las horas pasaban viendo saltar por los aires los sesos del enemigo, que misteriosamente, resucitaba una y otra vez.
Así la reflexión parece clara. En mi adolescencia se leían libros que nos hacían soñar en cosas que luego se plasmaban de forma real en el imaginario, por ejemplo, con mi viaje a Zurich.
La adolescencia de ahora también es capaz de insertarse en el imaginario de la Segunda Guerra Mundial, pero tal y como me decía mi hermano ayer, "tete, este juego vicia que te cagas, voy por la calle y estoy matando a nazis... Y estoy deseando volver a la habitación para seguir matando"...
Está claro que esos deseos se están insertando en su subconsciente... Y el subconsciente de toda una generación lista para matar en cuanto se de la orden... ¿Estamos creando futuros monstruos? En unos años lo sabremos...
(Foto: Los Alpes Suizos, lugar neutral en la Segunda Guerra Mundial, en febrero de 2008).

domingo, 14 de diciembre de 2008

No soporto verte brillar...

La amiga Ana me envía un nuevo cuento muy hermoso que deseo compartir...

Cuenta la leyenda, que una vez, una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga; ésta huía rápido y con miedo de la feroz depredadora, pero la serpiente no pensaba desistir. Huyó un día y ella no desistía, dos días y nada. En el tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y dijo a la serpiente:
– ¿Puedo hacerte tres preguntas?
– No acostumbro dar este precedente a nadie, pero como te voy a devorar, puedes preguntar.
– ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?
– No.
– ¿Yo te hice algún mal?
– No.
– Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?
– Porque no soporto verte brillar.

Desde Barcelona


Llegué anoche a Barcelona tras un largo viaje lleno de niebla y lluvia. Los viajes siempre sirven de reflexión, sobre todo si son largos. Además, crean distancia sobre tu propia realidad. Cada vez que me alejo de la Montaña encuentro más motivos para volver a ella, pero siempre necesito alejarme con la suficiente distancia para poder ver las cosas con esa claridad que tanto se necesita en momentos de cambio. Y Barcelona, con sus cosas, siempre está llena de recuerdos. Aquí encontré esta foto antigua, de cuando era un niño recién llegado al mundo, y además, tenía esa larga melena rubia que tanto gustaba a las madres de aquellos tiempos. Me hace gracia reencontrarme con esos momentos, con esos recuerdos vividos que ya sólo existen en el testimonio de la memoria. Aquí seguiré durante unos días... luego... nuevo viaje, nueva reflexión, nueva distancia hacia tierras del norte...

(Foto: Con dos años, en Barcelona.)

sábado, 13 de diciembre de 2008

No hay camino, no hay sendero, la verdad es una experiencia…


Cada día es un viaje hacia el reencuentro, hacia el recuerdo de lo que somos y de todo aquello que podríamos ser con tan sólo desearlo… Uno siempre se pregunta cual es el mejor camino a recorrer, cual es el verdadero sendero para conseguir una vida equilibrada y llena de dicha y virtud. Hasta que un día descubres que la verdad es una experiencia que debe ser vivida. Y es por eso que hoy emprendo un nuevo viaje sin ninguna intención más que la de vivir la experiencia y sentir cuan dichosos nos sentimos cuando elegimos el camino que nos dicta el corazón. Las circunstancias no acompañan, pero este paso es necesario para seguir persiguiendo a toda costa el verdadero sentido de los sueños… Siendo así, hoy será una jornada larga, el principio de un nuevo nodo en una vida que quiere ser vivida… Eso es la felicidad… seguir tus propios pasos…


(Foto: Descansando en el Camino de Santiago, un camino interior y exterior. Octubre de 2007).

viernes, 12 de diciembre de 2008

Perfecta Lux Radians


Pocos o ninguno atenderán al título por incomprensible. A pesar de que la locución latina parece bien clara, muchos se preguntarán qué querrá decir. Puedo entender esa duda y esa desconfianza o rechazo hacia las cosas incomprensibles. Puedo entenderlo porque esta mañana he participado en la inauguración de un huerto solar creado por, como no, un holding del norte europeo donde, al parecer, parecen más adelantados en muchas cosas. Pues bien, incluso en la inauguración escuchaba voces críticas en contra de las placas solares. Gente con estudios, con carrera, con cierta formación. Se me acercaban dubitativo y alarmados por tan majestuosa monstruosidad. Eso me recordaba con cierta gracia algunas películas de época en las que se veía la cara de algunos que se asustaban ante los nuevos inventos como el teléfono o el coche. Me imaginaba en aquella época, hace cien años, en una asamblea política, discutiendo si autorizaban o no la circulación del coche a motor por las calles o la luz eléctrica por las casas o incluso el teléfono, como objetos creados por el mismísimo diablo. Pues eso ocurre con las placas solares, algo que en teoría debería mejorar nuestra calidad de vida como habitantes de este dichoso y único planeta y que, sin embargo, topa con las mentes retrógradas que se oponen al buen progreso. Y esto lo dice uno que está cabreado con el progreso, pero hay cosas, que por más que nos duelan, incluso pueden parecer buenas. Y una de esas cosas, sin duda alguna, son las placas solares. Por cierto, he visto a algunos, de forma disimulada, buscando el rabo diabólico a un par de placas que habían en el extremo norte. Incluso creo que han llamado al cura del pueblo para exorcitar todo el huerto solar. No me extrañaría que se levantaran en santa jauría para quemar todas y cuantas placas existan en un radio de cien kilómetros. De hecho ya lo están haciendo con los proyectos de nuevos huertos... así nos va en España... con un retraso descomunal con respecto al mundo... y creyendo o confundiendo ángeles con demonios...
http://www.ecoticias.com/20081212-cordoba-la-delegada-de-innovacion-inaugura-en-hornachuelos-el-parque-solar-los-cabezos.html


(Foto: Planta fotovoltaica "Los Cabezos", en Hornachuelos, diciembre de 2008).

jueves, 11 de diciembre de 2008

Instituciones Globales y Fraude en la Deuda Exterior

El poder y sus disfraces


El poder tiene miedo en tiempos de crisis. Todas las revoluciones se gestan en momentos en los que las crisis más agudas empiezan a remover las consciencias y los átomos simientes que acabarán germinando en un más que probable gran cambio. Así ha ocurrido siempre. La muerte de un joven en manos de la policía griega sólo es un avance de lo que puede ocurrir en todos los países si la cosa empieza a desmadrarse más de la cuenta. Siempre se podrán subir o bajar los impuestos, hacer leyes más duras o más flexibles, se podrá vivir en tiempos de mayor o menor libertad. Pero cuando familias enteras se ven despojadas de su trabajo, de su casa, de su sustento… Entonces algo empieza a removerse en todos los estratos sociales. Las pugnas ya no son casos aislados de incómoda visión para unos pocos. Cuando es la comunidad entera víctima de la injusticia y la opresión, algo más fuerte y potente empieza a moverse. Así que la clase privilegiada, especialmente la política, deben darse prisa y afanarse por buscar soluciones rápidas con el único fin de mantenerse en ese poder temporal, en ese disfraz que puede durar lo que dure un suspiro. La chispa puede estallar en cualquier parte… Ayer fue un joven muerto en Grecia, mañana puede ser un accidente, o un atentado, o una inundación. Cualquier cosa puede desembocar en tragedia y cualquier cosa puede estallar en un conflicto sin dimensiones conocida. Dominación y resistencia. Cuidado, en tiempos de crisis, con las resistencias al poder.


(Foto: Cantando coplas antisistema en mis tiempos hippies. Montserrat, Barcelona, 1990).

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Lana y Ejército...


Me gusta leer textos clásicos porque siempre te crean un perfil de como se vivía en aquel entonces, pero sobre todo, como se pensaba antes y como se piensa ahora. Estaba releyendo Utopía, de Tomás Moro. Me llama la atención un párrafo en el que se explica que en la Europa medieval, los señores se abastecían del trabajo del campesinado para intentar mantener su vida holgada. Para mantener ese status quo, necesitaban la salvaguardia de un ejército que les protegiera en su pequeño reino u estado. Para mantener ese ejército, era necesario provocar guerras y buscar enemigos donde no los había, porque eso era lo único que mantenía con vida el propósito de tales ejércitos. Ocurrió lo mismo con la lana. A la nobleza le encantaba vestirse con nobles prendas. Esto sólo era posible con la cría de ovejas, la cual se volvió una plaga en los siglos XVI y XVII de tal calibre, que el campesinado se vio privado de tierras para cultivar a favor del comercio de lana. Incluso en Castilla, se crearon privilegios para el ganado, tales como el libre paso por las cañadas, facilitando con ello la trashumancia y arruinando con ello a familias y pueblos enteros que vivían de la agricultura. Sólo un pastor bastaba para llevar un gran rebaño, mientras que se necesitaba mucha mano de obra para cultivar a tierra. Todo esto no es nuevo. Nada ha cambiado desde entonces. La nobleza de ahora necesita mantener ese status quo e inventa nuevos rebaños de ovejas. La crítica no puede ser más punzante... Las ovejas de hoy en día somos nosotros, cada uno de nosotros, y sin quererlo o saberlo, servimos a nuestro amo, ese que se regocija de que existan guerras para poder mantenerse en el poder... ¿Alguien ha mirado alguna vez los Presupuesto Generales del Estado y ha visto la partida que se dedica a Ejército, Seguridad o cosas que tengan que ver con la defensa, ya sea interna o externa? ¿Por qué no se dedica todo ese dinero a la educación, a la cultura, al trabajo? En fin... qué puede decir un insumiso que estuvo cuatro años en caza y captura...
(Foto: Tomás Moro hablaba especialmente de las ovejas inglesas... Por llevar la contraria, aquí muestro un paisaje típico de Escocia... campos y campos y campos repletos de prados con ovejas... Escocia, marzo de 2007)

martes, 9 de diciembre de 2008

El viaje del pirata... el viaje utópico...


No me gusta navegar, o dicho en un idioma más actual, no me gusta viajar como lo hacía Palinuro, piloto de Eneas que se cayó al mar por haberse dormido estando al timón, según nos cuenta la Eneida. Me gusta hacerlo como Platón, que viajó para educar a tiranos, o como Ulises, buscando sueños y utopías. Pero ese viaje libre resulta espinosamente difícil hoy día, en un mundo donde el último pedazo de tierra sin reclamar por una u otra nación fue engullido no hace mucho tiempo. Eso arremete contra la libertad, y todo lo que arremeta contra la libertad es enemigo de la vida.
El nuestro es el primer siglo sin terra incognita, sin última frontera, sin finisterra. Ni un trozo de roca en los mares del Sur, ni un valle remoto, y ni siquiera la luna o los planetas, carecen de dueño. Es el delirio del gangsterismo territorial. Ni un sólo centímetro cuadrado de tierra está liberado de vigilancia o impuestos, como decía un insurgente. Pero no me refiero aquí a la tierra exclusivamente material, sino también a la cultural, a la científica, a la artística. Todo parece parcelado en una locura endémica.
En la primera página de todos mis diarios, aparece una frase que me regaló con infinita generosidad Carlos. La reproduzco ahora porque viene al caso:

Un guerrero respeta al mundo porque sabe de su finitud y de su pequeñez ante las grandes fuerzas de la vida. Pero también sabe que cada circunstancia, que cada acontecimiento esconde un mensaje, una fuerza que necesita para acrecentar su poder y su consciencia”.

Es esa fuerza la que me empuja en mis viajes, a sabiendas que allende los mares, es posible la terra incognita.

Cultura e incultura



¿Qué es la cultura? Lo hablaba ayer con María a razón de un libro que próximamente vamos a editar. Como antropólogo, nunca me atrevo a hacer un análisis o dar una respuesta tajante sobre dicho fenómeno. Sin embargo, sí que me atrevo a hacerlo cuando alguien reclama un sitio en la palestra social alegando que su cultura es muy superior a la incultura del otro. Aunque no es muy antropólogo decirlo, me gustaba esa definición sanajuniana que decía eso de que la cultura no es más que el producto y la expresión fenomenológica concreta de un conjunto de la psique humana. Algo así como un producto elaborado en la suma de las subjetividades de un grupo que, ya sea por afinidad, creencia o herencia, asume un rol grupal que lo diferencia del resto. Así, las manifestaciones culturales no serían más que un producto de una interacción e interiorización de un colectivo concreto. Y ese colectivo, según esta vanguardista teoría, puede ser reducido incluso a dos miembros.

Algunos pensarán que esta última frase ha quedado muy “culta”, que la teoría sanajuniana es la monda lironda y que este tío sabe de lo que habla. Hasta que me confieso y digo que San Ajún y su breviarium, si me permiten el laticismo, sólo existe en la psique de un grupo minúsculo de creyentes, concretamente en la psique de dos personas, y que su teoría sólo sirve para ver y entender el mundo desde una perspectiva amplia, tan amplia como el abanico que se abre en la supuesta reflexión de ese par de creyentes. Dicho así, todo parece una falsa… No estaríamos del todo equivocados, porque el concepto cultural, artístico y científico de nuestra sociedad tiene mucho de falsa, según San Ajún. De ahí el sarcasmo en el ejemplo y la exposición.

Con lo que respecta a la incultura, es tan relativo que mejor cambiarlo por otra cosa como estupidez o indecencia o ignorancia o inlucidez… Un tío que no tiene estudios, que se pasa toda la vida borracho en el bar y que no se pierde ni un partido de fútbol de su equipo preferido, digamos, por ejemplo, el Real Madrid, puede llegar a tener la mayor cultura barriobajera y futbolera de toda España… Existe una erronea concepción en esa falsa “cultura” pedante y variopinta que se retroalimenta entre gente del burgo dotada de ciertos conocimientos y tecnicidades que pretenden una educación exquisita… Yo diría, mejor, gente que se cree “culta”… Mi pregunta es, ¿culta con respecto a quién y con respecto a qué? En ese sentido, yo soy un inculto visceral porque realmente no sé nada de casi nada, sin embargo, he escuchado a mucha gente llamarme tío “culto” porque cito a Schopenhauer o a Neitzsche o a Camus o recito versos de Borges o Oliverio Girondo mientras me ducho… Todo es ilusión… no existe una “cultura”, al igual que no existe una “ciencia”… y cada cual es “culto” a su manera, según la inteligencia o la habilidad para mostrarse e interaccionarse con el otro, con el grupo y con el medio, nos dice San Ajún.
Y si no les ha quedado clara mi exquisita definición de culto e inculto, les invito a que estudien la teoría sanajuniana, esa que pretende, según nos describía Erasmo en su Adagia, Lucernam adhiberein meridie, osease, sacar un farol al mediodía…

(Foto: Hombre "sanajuniano" en una postura desagradable e "inculta". El hombre es cazado en esta instantánea mientras está "cagando" y atrapando un moco. Una persona culta jamás haría algo así, y menos aún, jamás permitiría que sucediera algo así. Es más, toda persona "culta" que vea esta exposición aclamará a eso de la compostura y la estética foucaultiana, porque queda muy culto citar a Foucault mientras se habla de estética y se recrimina la incultura de un hombre que aparece desnudo en postura incómoda. El autor, inculto y adolescente, en Atenas, Grecia, 1991).

lunes, 8 de diciembre de 2008

Reinventado el mundo...


El amigo Juanjo me lo recordó ayer tras unas semanas escuchándolo en boca de Ana. Reinventando el mundo reinventándonos a nosotros mismos. Ese es el reto. Porque la vida pasa rápido y el mundo no se detiene para interrogarnos qué es lo próximo que deseamos hacer. Nos acostumbramos a una rutina diaria, a unas ideas comunes, a unos hábitos que se ensañan en nosotros y se convierten en nuestra segunda epidermis. Resulta difícil reinventarse porque para eso hace falta romper con nosotros mismos y sentir el profundo dolor de la ruptura. Estas semanas ando de rupturas y eso equivale a enfrentarme al reto de volver a empezar, de conseguir aspirar a algo mejor que lo anterior, algo que haga que cada segundo vivido valga la pena. Reinventarse para seguir sueños y promesas, para protegernos del abismo que somos nosotros mismos, para entregarnos en cuerpo y alma a algo que esté por encima de nuestros propios ombligos. Conseguir ser personas completas para intentar conseguir una sociedad completa. Hacer de personas buenas, personas mejores y de sociedades buenas, sociedades mejores... Reinventarse no sólo es posible, sino necesario, a cada instante...

(Foto: Ovejas pastando en la ribera del río Rin a su paso por Dusseldorf, Alemania, mayo de 2007)

domingo, 7 de diciembre de 2008

¿Muerte al Borbón?


Bono ha dicho hoy de él que es un poco primitivo... Lo conozco desde hace muchos años. Fue profesor mío en un instituto terrible del extrarradio barcelonés y es vecino de mis padres... A pesar de que tenemos puntos políticos diferentes -él es nacionalista y yo no-, coincidimos en que la monarquía es un insulto a la razón y de que la amistad está por encima de las ideas.
Sé que lo que quiso decir ayer no hay que entenderlo literalmente. Joan es buena persona e inspiraba siempre cosas buenas en el instituto. Y me alegra que sea de vez en cuando un poco primitivo, porque a veces, hace falta decir las cosas de otra forma para que puedan ser escuchadas...
(Foto: Junto a Joan Tardà en la puerta del Congreso, Madrid, 2005).

sábado, 6 de diciembre de 2008

El viento que roza la yerba...




El sentido de suavidad, el sentido de reencontrarse con las cosas bellas, de pasar la mano por un manto de piel, de respirar pausado el sabor dulce de un amor. Confiar en los impulsos mientras nos mecemos en una vida frágil, pero absoluta. El camino corto entre dos seres siempre es la atracción apasionada. Los sueños no son fantasías, están ahí para ser vividos, explorados, para tratar de descifrar sus enigmas y mensajes. La sensibilidad penetra y se expande siempre que somos conscientes de que el Universo respira, como una amapola solitaria en un campo de yerba, como un viento que azota la fragilidad de sus pétalos... El placer goza de su misterio, es agresión y transgresión, porque nos permite penetrar en la intimidad del otro, y nos permite seducir con una mirada y un aliento, toda una vida entera. Notas del teclado de la atracción universal... el amor se dispensa de esa manera, acariciando suave cualquier rostro. Es un erotismo hermoso, porque el universo, en su danza, nos seduce. Y cuando vemos al otro y lo amamos, todo ese universo se despliega como un abanico, como un jeroglífico que no llegamos a entender pero que está ahí, frente a nosotros, para enseñarnos el camino verdadero. Y todos dicen lo mismo, todos pretenden lo mismo... sentir como el viento roza la yerba... escuchar el susurro del aire...




(Foto: En la mágica abadía de Glastombury, Inglaterra, marzo de 2007. Tumbado en la yerba y escuchando el susurro del aire... )

Me cago en la Pepa...


Cuando estudiaba Trabajo Social en la ciudad de Linares, trabajé algunos años de voluntario en albergues, con transeúntes y gente marginada con serios problemas la mayoría de ellos. Había un hombre muy particular que frecuentaba mucho uno de esos albergues. Se llamaba Juan y nosotros le llamábamos Juanillo, el de la Pepa. La Pepa era la voz de su suegra. Juan sufría de paranoia y decía que escuchaba voces, especialmente la de la suegra Pepa. "¡Ay la Pepa que no me deja vivir!" "¡Me cago en la Pepa que no se calla!", repetía una y otra vez a quién estuviera dispuesto a escuchar sus historias.

Ese Juan y esa Pepa me han recordado, precisamente hoy, a otro Juan y a otra Pepa. La Pepa de ahora, de la cual se celebra cierto aniversario, nació cuando yo apenas empezaba a entrar a la guardería. Fue una Pepa ajustada a la conveniencia del momento, heredera de un régimen totalitario que traspasaba su poder a un híbrido que dieron por llamar monarquía constitucional, es decir, mitad totalitario y mitad diplomático, para acallar a unos y a otros. Las nuevas generaciones, esas que no vivieron eso de la transición y menos aún la fatídica guerra incivil, algún día se darán cuenta que eso de lo que ahora nos sentimos tan orgullosos, especialmente por su sentido de funcionalidad y rédito del momento, ha quedado totalmente anticuado. Habrá que cambiarlo, tarde o temprano. No sé como ni sé con qué pretexto, pero los nuevos tiempos, quién sabe si estos de ahora, reclaman un cambio necesario. Así, en nuestra España querida por unos y temida por otros, hace falta una segunda transición... la transición de la transición... que así sea...
(Foto: Naufragio, del pintor Emilio Maldomado)

viernes, 5 de diciembre de 2008

GENEROSIDAD


Esta mañana estaba concentrado en poner orden en mi tesis doctoral. Epistemologías, unidades de observación, marco teórico... De repente, vi desde mi ventana a un gran saltamontes revolotear por el patio trasero. Parecía atrapado entre sus grandes paredes blancas mientras me preguntaba como había llegado hasta allí... Decidí intentar atraparlo para llevarlo hasta la yerba del monte que tengo a dos pasos de aquí. Cuando llegué al patio, había caído casualmente en una cuba de agua y estaba medio ahogándose. Lo recogí con mis manos, lo sequé como pude con mucha suavidad y lo liberé en la yerba, en un lugar de sol. Ese acto podría haber transcurrido por muchos caminos. Me podría haber asustado del feo animal y haber pedido a alguien que lo eliminara. O yo mismo podría haber ido a pisotearlo, como tantas veces he visto hacer. O haber disfrutado de como se ahogaba en el agua... Pero hubiera sido incapaz de esas cosas... Y es que los actos generosos deben empezar por pequeñas cosas. Un saltamontes, una mosca cansina, un mosquito imparable... todo pueden llegar a ser pruebas diarias para ver hasta qué punto ejercitamos nuestra generosidad o, por el contrario, nuestro egoísmo macabro, nuestra violencia instintiva o nuestra falta de sensibilidad.

Precisamente hoy, Ana, una gran mujer y un ser de lo más generoso que he conocido, me ha enviado un relato hermoso que deseo compartir con vosotros. Espero que os guste y espero que su reflexión nos vuelva a todos un poquito más generosos, y sobre todo, un poquito más humanos.


¨Un viejo chino pidió un deseo antes de morir: quería ver el infierno y el paraíso. Como toda su vida había sido honrado, su deseo le fue concedido. Primero fue al infierno y allí se encontró con unas mesas enormes, repletas de todo tipo de manjares, a las que estaban sentados los que allí habitaban, todos tristes, irascibles y desesperados. Sus dedos terminaban en una especie de palillos muy alargados, de forma que aunque podían coger la comida no podían llevársela a la boca. Por mucho que estiraban los brazos hacia delante, los palillos siempre llevaban la comida muy atrás de sus bocas. Cuando salió de allí subió al cielo, donde encontró las mismas mesas y los mismos manjares. Los que allí habitaban también portaban en cada dedo esos largos e incómodos palillos. Pero todos estaban muy alegres y contentos. Habían descubierto algo maravilloso: cada uno tomaba los alimentos con sus palillos, pero en vez de intentar llevárselos a su boca alimentaban al que tenían enfrente.¨


jueves, 4 de diciembre de 2008

Normalidad y anormalidad en la alemania nazi

Me marché de Cataluña porque lo normal era ser nacionalista y lo anormal era ser un libre pensador con ganas de expresarse en cualquier lengua que pudiera ser entendida y comprendida por los oyentes de cualquier foro, reunión o coloquio. Casi me echan de la universidad por expresarme de forma bilingüe en, aquí viene lo surrealista, clases de antropología. Así que me exilié, como aquellos que se exilian de cualquier parte por su pensamiento, religión, sexo, creencia o color político. En Euskal Herria, o en Euskadi o el País Vasco o las vascongadas, como más guste, porque al fin y al cabo estamos hablando de un mismo territorio quizás visto desde diferentes posiciones, ocurre lo mismo. Lo normal es ser nacionalista, y a poder ser, radical. Lo normal es poder ir por la calle aplaudiendo actos etarras, y que esos mismos que aplauden por el día se enorgullecen de las muertes por la noche. Eso es lo normal porque lo he vivido. Y hasta hace muy poco, era anormal que la gente pudiera manifestarse en contra de la violencia, el terrorismo o simplemente, en defensa de una idea que no fuera la nacionalista.
Ocurre que en Alemania, se volvió normal quemar sinagogas. Luego apresar judíos y luego quemarlos en grandes crematorios. Esa fue la normalidad reinante durante mucho tiempo. Muchos sociólogos estudiaron durante mucho tiempo esa "normalidad" tan extraña en la sociedad alemana de aquella época. Sin embargo, ningún sociólogo estudia lo que pasa en esta España invertebrada... Realmente, cualquier acto que atente contra la libertad individual y colectiva me parece una aberración, más si ese acto está manchado de sangre. Me resulta aberrante que la normalidad instaurada sea a costa de sumir a una realidad existente, como cuando en tiempos de Franco te apresaban por hablar catalán o vasco. Ahora de momento no te apresan, pero en Cataluña te pueden multar si pones un letrero en tu negocio en castellano. ¿Donde está la normalidad? ¿Qué es la normalidad? No lo sé... yo soy antropólogo, y todo lo relativizo...

(Foto: bandera nacionalista ondeando en una plaza pública como acto de normalidad en las fiestas de un pueblo del tarragonés catalán. Me parecería de lo más normal si, ese mismo acto, en la misma plaza, y con una bandera, pongamos, española, no fuera motivo de quema de brujas. 2005).

miércoles, 3 de diciembre de 2008

HIJA DE LA LUNA...

No hace mucho, la Luna brilló con fuerza y dio a luz una hermosa Hija... La Hija de la Luna vino a brillar la cueva del corazón, aquella a la que sólo es posible acceder si se tiene la clave exacta, si se encuentra, de entre las diez mil puertas, la única capaz de abrir. Sucedió rápido, como suelen suceder todas las cosas que nacen de lo milagroso. En la luna nueva de noviembre algo se ocultó, y la Hija desapareció... La falta de luz provoca ausencias, miedo, a veces, incluso terror... Crea desconfianza, juicios y prejucios, valorizaciones y dudas... Por suerte, la luna se está llenando... pronto será luna llena... y su Hija volverá a danzar en su plata celeste... Deseo que encuentre en esa danza su propio hilo de luz cósmica... deseo que entienda las claves por las que circundan todas las maravillas del universo... Si lo consigue, seré feliz, porque habrá nacido otra estrella...

Mientras eso ocurra, me inclino ante ella, en señal de respeto y admiración... como un hijo de la paz, como un ser de paz... polvo de estrellas, nación de ausencias y huella fugaz...

ETA y sus ritos de paso


(Hoy han matado a un ciudadano libre. ¿Por qué? Sigo sin saberlo... ante la impotencia, sólo se me ocurre analizarlo, y rezar para que no me maten...)
El pensamiento único campa a sus anchas por sectas, religiones, partidos políticos, movimientos y cualquier otro modo de organización social que tenga como base la adopción de cierta verdad. ETA, Euskadi ta Askatasuna (Patria Vasca y Libertad), en ese sentido, es toda una institución totalitaria, con sus ritos de pasaje, sus rituales de adopción, su universo simbólico y sus pruebas iniciáticas que desembocan todas ellas en lo que sus militantes llaman "ekintza", la acción.

Una de sus pruebas, la que realmente te hace miembro honorífico de la secta, consiste en el asesinato. Uno no se puede sentir integrado en el movimiento si no ha pasado por ese rito de iniciación. Antes de eso, se encuentra en un proceso de liminalidad, como diríamos los antropólogos, es decir, vive a caballo entre dos tierras. Hasta llegar a esa secuencia de indeterminación hay que pasar por un camino largo y angosto. Primero, por el desencanto ante una situación social asfixiante construida a base de símbolos y discursos políticos de dudosa reseña: la opresión e invasión del Estado Español. Luego, el adoctrinamiento político y social sobre un ideal o idea fuerza: la liberación del pueblo oprimido. Sigue el empuje rebelde y la aceptación del grupo de referencia, creando sentido a la vida de los adeptos-militantes: los libertadores como agentes que han de dar solución al conflicto y liberar al pueblo oprimido. Y el problema radica en el mensaje y sobre todo, en el apoyo visceral a ese mensaje de parte de la sociedad civil. El joven, aún excesivamente influenciable a las modas y corrientes que surgen externamente a su propio pensamiento, se deja llevar inefablemente por los acontecimientos buscando un mensaje salvador a una vida sin sentido. Se reafirma con valores que no son suyos, como el asesinato o el chantaje, y empieza a hacer suyos mensajes que nunca estuvieron en su ideal de un mundo mejor. Más tarde, el cerco se estrecha y el deseo de ser un miembro para la causa se fortalece con la acción del grupo, la "ekintza". Y llega el día del bautismo de sangre. Es ahí donde fallan todos, porque los rituales de sangre pasaron a la historia. Ya no se trata de matar por reivindicar algo, si es que exista algo en esta vida que se pueda reivindicar con sangre, se trata de matar para poder pasar con éxito un ritual establecido desde hace tiempo. Sólo se es un buen etarra si se ha sellado el rito de pasaje con sangre. Y tras el macabro rito, la desesperación, porque las salidas de un etarra son bien claras: la cárcel, el exilio o la propia muerte. Y es en esa cadena desesperante de acontecimientos donde se cometen las más horribles de las acciones. Ya no hay salida, y la única posible es aumentar el grado jerárquico dentro de la organización. ¿Y como se consigue? Con más violencia, más sangre, más rito.

¿Como solucionar el problema de ETA? Primero, abolir todos los mensajes de antiguos héroes que consiguieron victorias en el campo de batalla, antiguos y modernos. Toda revolución que se consiguió con sangre no es una auténtica revolución... entonces, ¿por qué seguimos llamando libertadores de la patria, salvadores, héroes, a todos aquellos que empuñaron un arma en contra de su prójimo? ¿Por qué nuestra cultura está llena de héroes emancipadores y libertadores que tienen tras de sí un pasado sangriento? ¿Por qué no se eliminan esos mensajes? Los militantes de ETA tienen la esperanza de ser recordados como los héroes que libertaron su patria. El problema es que ese mensaje de libertador está caduco en una sociedad civil que presume de cierta madurez.

Otro mensaje erróneo: la necesidad de una revolución. Y viendo que el mensaje interno de la organización es el de la revolución, el siguiente paso, como en casi todas las revoluciones, es el enfrentamiento civil a gran escala. Es decir, la matanza indiscriminada de vascos contra vascos en una guerra que cualquier día puede estallar.

¿Se puede evitar esta guerra? Sí... Primero, cambiemos los métodos y los mensajes. Los Etarras se autodefinen como personas marginadas ya que han decidido pasar por un umbral que requiere esa marginalidad. Se autodefinen y autoafirman cada vez que se acercan a algún preso etarra que ha sido torturado o alejado de su país. Pues bien, dejemos de torturarlos y acerquemos los presos a sus tierras. Ahí empezamos a minar sus argumentaciones. Tampoco debemos alimentar sus ritos. Es decir, hacer leyes antiterroristas o tratarlos como terroristas. Hay que tratarlos como asesinos, si han asesinado, y como extorsionadores, si han extorsionado. Con eso se consigue despejar y/o anular cualquier aureola mágica que les pueda dar sentido y causa.

Y por supuesto, no podemos dejar de lado el gran problema vasco: el sentido de independencia. ¿Qué hacer con eso? Única y exclusivamente se me ocurre una cosa: ser democráticos en las buenas y en las malas. Es decir, si el pueblo vasco desea la independencia, que se le otorgue. Y fin del conflicto.

(Foto: tumba en la mezquita catedral con una simbología clara hacia la cárcel temporal de la vida. Mezquita de Córdoba, septiembre de 2005)

La Caixa de Catalunya y otros trapicheos

Recibo asombrado una carta amenazante de un gabinete de abogados. El motivo, el impago de una deuda que tengo con La Caixa de Catalunya de, agárrense si pueden: 0,01 €. Esta deuda tiene una historia tan larga que ha acumulado la indecente cantidad de 40,40 € en concepto de intereses de demora. ¿Y es posible que una deuda de 0,01 € pueda ocasionar tantos intereses? Realmente no me importa pagar esa deuda si la considerara justa, procedente o justificada. El problema tiene una trascendencia que, a mi parecer, es mucho mayor. Pasaré a explicarlo. Resulta que cuando te matriculas en cualquier universidad te incitan en algunos casos o te obligan en otros a abrirte una cuenta en un banco o caja de turno. En este caso, ocurrió en la Universidad Autónoma de Barcelona, la cual, para poder ofrecerte el carnet de estudiante, te obligaban a darte de alta con La Caixa de Catalunya. Por supuesto, es una cuenta que nunca utilicé. La prueba de ello es que mi deuda acumulada, que sigo sin saber porqué se ocasionó ya que nadie de La Caixa de Catalunya desea informarme, es de 0,01€, deuda que por cierto, ha sido puesta en las feas listas del Asnef.
Aquí hay algunas rabietas que deseo expresar, porque al fin y al cabo, estas cosas de la burocracia, de las máquinas, y de los números mal interpretados solo sirve de rabieta. La primera: ¿por qué las Universidades te obligan a tratar con un banco y una caja de ahorros determinada? La segunda: ¿Por qué el banco o la caja de turno, toma tantas molestias en cobrar una deuda de 0,01 malditos euros? La tercera, ¿puede hacer algo la sociedad civil ante este tipo de abusos y atropellos sin que eso que haga suponga un coste mayor que esos 0,01€?
Uno siente rabia, ya no por lo que reclaman, sino por como funciona el mundo de la burocracia... Y uno siente admiración de lo que las Cajas y Bancos son capaces de hacer en momentos de crisis... Porque reclamar 0,01€ y cobrarte además más de cuarenta euros de intereses de demora...

martes, 2 de diciembre de 2008

Prince's Street


La verdad es que las frías tardes de otoño invitan al recuerdo y a la melancolía mientras vemos como arden las brasas en el fuego de la chimenea. Eso hacía mientras me peleaba con la tesis y miraba viejas fotos de antropólogo naufrago por lugares y terrenos comunes y no comunes. Me topé de repente con Escocia y todos sus recuerdos. Un día me levanté desesperado. No me habían dado ninguna beca y los ahorros que traía de Barcelona se me acababan. Decidí adelantarme a los acontecimientos porque ya en febrero de 2007 la cosa empezó a volverse desesperante. Mi sueño era hacer la tesis doctoral, y nada ni nadie podía impedirlo. Ni siquiera hacía dos meses que habíamos empezado con la editorial y todo era bucear en el mundo de la inocencia y la incertidumbre. Llamé a mi amigo Carlos una fría tarde de febrero: "Tete, me marcho a Escocia"... Carlos me pidió un par de días... Estaba trabajando y me dijo que si me esperaba un par de días vendría conmigo. Lo dejó todo y yo también. Y ese día no supe hasta qué punto mi vida iba a cambiar para siempre. Tardamos algunos días en atravesar toda España, toda Francia, cruzar el Canal de la Mancha y atravesar toda Inglaterra para luego, días más tarde, y casi helados, atravesar toda Escocia hasta llegar primero a Edimburgo y más tarde a las Highlands... al norte del norte... Prince's Street la recuerdo especialmente como una calle en la que la incertidumbre y el miedo reinaba en nosotros... ¿hacia donde ir? ¿qué hacer? Yo creía tenerlo claro... En Findhorn, mucho más al norte, estaba mi trabajo de campo. Estuve casi dos meses... Carlos prefirió quedarse en Prince's Street, en Edimburgo... donde estuvo casi un año...
(Foto: Realizada desde la otra orilla de Prince's Street, en pleno febrero de 2007, en Edimburgo...)

El abrazo imposible...


El amor es una herejía, una utopía por venir... Me refiero al verdadero amor, ese que pretende entrega, que mira al otro por encima de nuestros intereses, que se sacrifica, que muere, por salvar al otro. Y a veces esa muerte es incomprensible y se torna locura. Amar sin poseer, amar sin hacer de tu vida, su vida, como nos decía el poeta... Es como un abrazo imposible, como un lugar fuera de cualquier lugar y un tiempo fuera de cualquier tiempo. El amor puede expresarse, de hecho, a veces lo hace, pero pronto es contaminado por los ruidos mentales, por los miedos, por la sinrazón... Amar es tan difícil... no estamos preparados para ello, no se nos educa para ello. Y por eso desconfiamos y tenemos miedo... El amor que atrapa no es amor. Sólo el amor silencioso, el que se escurre por entre los dedos y salpica a cuanto llega... Quiero amar, a cual Quijano que en su locura busca una Dulcinea inexistente... Quiero amar, sin ser amado...

(Foto: Abrazo imposible en Mount Abu, India, octubre de 2008)

lunes, 1 de diciembre de 2008

Sigue hambriento... sigue alocado...

Esta mañana escribí algunas notas que di por llamar El Corazón del Cielo... fueron inspiradas por una carta que escribí a una amiga... Esta tarde, gracias a la generosidad de Ana, he podido ver un vídeo de Steven Jobs que os recomiendo... quizás el mensaje os resulte familiar... aquí os lo dejo...


1ª parte

http://es.youtube.com/watch?v=EazT2dpUcZY&feature=related

2ª parte

http://es.youtube.com/watch?v=X4xO1QUKYxM&feature=related

El Corazón del Cielo...


Tengo sangre gitana. Hace años decidí buscar un lugar tranquilo y lo encontré en La Montaña de los Ángeles. Soy un vagabundo, pero quería tener un lugar donde guardar mis libros y mis pequeños tesoros. Así que encontré este hermoso lugar y lo convertí en mi cuartel general. No un lugar donde vivir toda la vida, pero sí un lugar donde volver siempre. Así solucioné mi doble necesidad: la necesidad de tener un lugar en el mundo y la necesidad de vivir viajando por todo el mundo. Soy antropólogo, lo llevo en las venas.

Esta forma de pensar tiene sus ventajas y sus problemas. Por ejemplo, en el mundo de las parejas. Otra doble necesidad, otro desdoblamiento: necesito estar solo y poder viajar. Pero también amo el mundo de pareja y de familia. ¿Cómo resolverlo? Aún no lo sé… Quizás deba encontrar a alguien especialmente extraña, una ciudadana del mundo, libre, independiente y adulta. En mi caso es más difícil porque, además, necesito que tenga cierta sensibilidad espiritual. Y aquí la cosa se complican… Pero no hay prisa por nada… El universo siempre nos ayuda a encontrar aquello que deseamos…

Por lo demás no debo preocuparme. Sólo debo dejarme llevar por lo que dicte el corazón, que al fin y al cabo, es el único que sabiamente nos lleva por el camino verdadero. El ruido mental solo sirve para confundirnos. Como decimos en antropología, “los guardianes del umbral” están ahí para llenar nuestras vidas de miedo e indecisión. No les hagamos caso… sigamos nuestro corazón… el corazón del cielo… que es el que nos arrastra irremediablemente hacia el camino de la felicidad...


(Foto: Pintura de Emilio Maldonado. "Desdoblamiento".)